Aparte de darme pánico estar agarrando clases de manejo a estas alturas, estoy al fin decidida a jugar algo de nuevo en la pc... ya me aburrí de no hacer nada en los pocos ratos libres que tengo y quiero al menos hacer algo que me guste o que me sirva o... las dos cosas!
Ayer cayó en mis manos "American McGee's Alice" después de pasar años queriendo jugarlo. Tengo que confesar que mis habilidades son horriblemente bochornosas. Tengo los reflejos de un cadáver y no voy a seguir poniendo de excusa que por haber pasado años sin tocar una consola no puedo jugar igual que antes. Ayer lo comencé a instalar poco antes de la medianoche y para mi sorpresa, corrió divinamente en la laptop y la música está tan macabra como me imaginaba, compuesta por el ex-baterista de Nine Inch Nails Chris Vrenna. (Woohoo! Esa no me la esperaba.) El juego se basa en la historia escrita por Lewis Carroll "Alicia en el país de las Maravillas", pero con una variante: Alicia se ha quedado huérfana después de un incendio en su casa, se intenta suicidar y está interna en un manicomio. El conejo blanco la llama para que ayude a su mundo una vez más pero todo está diferente y mucho más tenebroso (imaginen un ambiente a-lo-Silent-Hill) porque es un reflejo de la mente de Alicia. El juego es de plataforma y de primera persona, con una modalidad bastante parecida a los shooters y generalmente la historia es lineal. Quizás mi única frustración es tener que estar usando el mouse y el teclado a la vez, el juego tiene muchas funciones asignadas y mi coordinación no coopera conmigo.
Entré al primer nivel y tuve que revisar los controles asignados a cada tecla por lo menos unas 5 veces, no me ubicaba al principio, me caía al ácido, me morí como 8 veces y terminé apagando la computadora a las 2 de la madrugada. Me abatí.
También es mi culpa porque no me tomé el trabajo de leer con tiempo el manual, no le dí nada de importancia y me creí viva porque antes jugaba bien. MEH. Apesto. Igual, como soy tan necia, volví a jugar hoy temprano y llegué mucho más lejos. Me entusiasmé y ya pasé del primer nivel, no tengo que estar viendo los controles y me siento mejor.
Mis clases de manejo van lentas, pero seguras. Después de estar buscando en ACES unas clases (toda persona que conozco y que ha aprendido allí maneja bastante bien) y salir decepcionada porque tienen horarios muy poco flexibles y que no combinan para nada con mis jornadas de trabajo y estudio, me fuí a donde vamos a buscar clases de manejo los simples mortales: allí por la residencial Decápolis, por el Externado San José. Encontré una escuela de manejo a domicilio con mejores precios que ACES y con horarios que sí me convienen, así que estoy en eso.
Se me ha apagado el carro ya tantas veces que perdí la cuenta, casi me echo la caja de velocidades porque no voy bajándolas cuando desacelero y freno, me doy vuelta cuando quiero ver el retrovisor, todavía no sé cuando y cómo tengo el derecho de vía y en algunas calles me pierdo porque no sé cuando voy en contrasentido.
Estoy segura que no tengo centro de gravedad y que alguna parte de mi cerebro se tostó con la computadora porque mi coordinación gruesa es un asco y mis pasos por el mundo siempre son a tropezones. Siempre he sido poco ágil... Sniff. Lloro pero no me resigno, allí sigo. Si ven a alguien vestida de negro gritándole a la palanca de velocidades en un carro de una escuela de manejo seguramente soy yo.
0 comentarios:
Post a Comment