Saturday, November 28, 2009

Disección de un artista I




Un artista es un creador. Puede que no sea el mejor, o no sea popular. Desde el momento que se crea, se es un artista... Cuando vemos a un artista, nos preguntamos a veces qué se siente ver el mundo desde sus ojos, sentir lo que siente y pensamos en cómo se verían sus ideas, sus pensamientos.

Cómo es ser un artista? Se tiene este grupo de ideas complejas, excéntricas... ideales, preferencias y gustos que se apartan de los demás. Se llega así a ser único. Sin embargo, este juego de ideas lleva a la soledad. Se es diferente, no necesariamente normal o del montón. Se sigue un camino propio, se respira un aire distinto, las mismas entrañas están hechas de otro material, se brilla con una luz propia... ya sea ésta tenue o cegadora. Se puede ser adorado, odiado o rechazado, se puede ser amado o despreciado según lo que se haga. Ya no es cuestión de quién o qué se es, lo que se crea y las razones detrás de las creaciones también se toman en cuenta.

La gente puede insistir: ¨¿Por qué no dibujas como los demás?¨, ¨¿Por qué pasas tanto tiempo haciendo garabatos?¨, ¨¿Para qué hacerlo si no lo vas a vender?¨.

Y luego se piensa: ¨¿ Realmente vale la pena?¨.

Valen la pena las críticas, el aislamiento, el orgullo que se siente después de crear.

Hace tiempo leí que el escribir un libro era como dar a luz a un hijo. Creo que lo mismo es con un dibujo, una fotografía, una canción, una receta nueva. Se deja un trozo del alma en cada cosa creada, se quiere que quien vea la creación piense en su autor. Se quiere pasar la misma sensación del creador al espectador. Si se logra, la satisfacción llega. Entonces se siente que absolutamente todo valió la pena. El crear tiene también algo de invasivo. Se siente una urgencia terrible, un fuego que no se soporta, una sed que no puede saciarse de un sólo trago, algo irresistible. Pero para hacerlo hay que estar solo. Es un proceso íntimo y personal, a veces demasiado personal para compartirlo. Como artista, se es egoísta y la soledad es a veces el precio a pagar por seguir el camino elegido.

Se confirma: El arte es un amo celoso. Y deja cicatrices.

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