Sunday, December 6, 2009

De cómo una pinche pita me hizo más valiente

Hoy no te vengo a contar de mis delirios artísticos, ni de mis viajes inspiradores ni de mis últimas lecturas. Hoy te voy a contar cómo fue que ayer en algo que iba a ser un simple entrenamiento de trabajo dejé un enorme estorbo atrás: el "me da miedo".

Ayer fue un día de revelaciones. Grité como una nena en pánico y sudé helado pero no me ahuevé. Verás, ayer terminé cerrando un círculo de miedos, inseguridades y fobias que ya no van a volver. Me acordé de tus palabras: "No llorés. Hacé lo que podás, pero no llorés."

Es que me conocés bien. Soy de esas que gritan por una araña en la esquina, que dan gritos cuando se atraviesan una calle y que no soportan a los murciélagos. Sí, como aquella vez que el calentador soltó una llama y salté a la par tuya. Creo que en el fondo no te imaginaste que lo iba a hacer pero te gané.

Hosted by imgur.com
Sí, esos son mis pies en el aire, joder!

No alcanzo a ubicar en qué momento las piernas dejaron de sentirse como de gelatina y la concentración elevó la adrenalina. Eso ya era personal, también soy demasiado orgullosa como para dejar que después me abata el arrepentimiento. Así que me valió, con temblores y todo me subí a la torre. Sólo se veía un cielo enorme, abierto.. soplaba el viento y se oían voces a lo lejos animándome y apoyándome. No estabas allí pero casi te podía oír diciéndome lo orgulloso que te sentías de mí.

Dí el primer paso y la maldita pita se movió... se me hizo la sangre de hielo pero me seguí moviendo, no había nada arriba, nada abajo ni alrededor. Sólo miraba las cuerdas y mis pies tratando de ponerme erguida y concentrándome más que nunca, avancé y cuando menos sentí había pasado los cuatro puentes. Cuerdas y más cuerdas... las pitas ésas ya no eran nada para mí, me sentía la reina del universo, la mera mera, cachimbona. El nylon de Don Norman podía irse mucho al carajo, yo tenía mis pitas. Los segundos se me hicieron eternos.

Por último, otra torre aun más alta me esperaba. Puedo decirte orgullosa que aun siendo la única mujer en un grupo de 10 personas, no me rajé. Otro sí lo hizo. HA! Me colgué del arnés, probé y ya sentía que lloraba pero me dije a mi misma que no serían más que un par de segundos y por último me empujaron. Y allí iba, toda yo al aire colgada de otra pita que me terminó de coronar como la mera menganbreya, vos!


Hosted by imgur.com
No es nada el gato volador.

Así que después de todo no resulté tan cobarde. Fue lo más cerca que he estado de volar y me sentí tan libre que aun toda llena de moretes, rozaduras y picadas estoy feliz, realizada y eufórica. Seguro que con esto te voy a agradecer toda mi vida, si no hubiera pensado en vos no creo que me hubiera animado. Y si no me hubiera animado, todavía seguiría sintiendo miedo.

Al estilo Cerati, desde el alma, te digo: "Gracias.... totales!".

1 comentarios:

QueithCita said...

hey hey! ¡Felicidades! :D