Thursday, April 8, 2010

Punto y aparte

Se supone que este debería ser un post cursi, pero no. Es mas bien random con algo de bayuncada.

Se supone también que debería estar reflexionando en todo lo que dejo atrás, pero no. Ando recapitulando lo que ha pasado, chambres incluidos y frescos de horchata que volaron... Las viejas fresqueras de mi actual lugar de trabajo se encargaron de regar el chambre por mí.

Para variar, ando positiva, no me ando preocupando y me tomare el proverbial "salto de fe" y si... este post va sin tildes por la prisa de sacarme todo lo que tengo que escribir. Así que lo siento, mi querida grammar nazi lurkeadora, vas a leer esto y me vas a decir después que atente contra la lengua castellana, pero dame algo de pita una vez, si? Allí voy.

(O vaya pues, al menos le pasé el corrector...)

He pasado ya 5 años trabajando en el mismo lugar, desde que este lugar abrió sus puertas, recibió la primera llamada y todavía los números de empleado rondaban por las dos cifras en lugar de los 5000 que van ahorita. Yo vi cuando abrieron la segunda cuenta, cuando cerraron la primera y vi también a varios de mis amigos crecer o irse. Conocí a tanta gente que hizo una diferencia en mi, tanta gente que todavía extraño y gente que me inspiro lo peor de lo peor así como otros que de verdad me ayudaron a sacar lo mejor de mí, cosas que no creí que me iban a pasar. Al menos, no creí que me pasarían en un trabajo.

Ese lugar me vio chillar de cólera, morir de risa, filosofar por estupideces, pensar en la inmortalidad del cangrejo, decorar con un mínimo de recursos, portarme como adulto, hablar leperadas necesarias, lidiar con todo tipo de gente y por supuesto... a entender que nada en esta vida es regalado.

Voy a extrañar hasta las cosas feas y tontas: los cubículos grises, la cafetería y sus pupusas tiesas, el olor a limpiador de alfombras de manzanilla, el tufo a huevo duro de la cena de algunos, los bailes de Lips improvisados en el pasillo por los locos del turno de la noche, los nachos de la Doña Nena, los tacos de la San Luis, los chistes subidos de tono, a mis jefes que se impresionan con mi geekencia y hasta voy a extrañar a los mangos de la viejita de afuera de por allí por el poste.

Esto ha sido largo y cansado. Aprendí mucho y me va a servir, me voy feliz y segura que viene lo mejor... Me aviento al vacío pero abajo me espera una vida nueva, llena de oportunidades.

Y aunque no tenga mangos para cuando me de hambre, voy a tener algo, chis. Y va a ser MIO.

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