Friday, March 25, 2011

Internet y trabajo

Acá está este artículo que me pasaron hace mucho tiempo, se mantiene tan actual como el primer día que lo leí. No lo escribí yo, ni puedo citar a su autor porque lastimosamente quien me lo entregó no pudo citar la fuente. Me parece interesante ver como este fenómeno no es aislado ni único de estos países, sino que afecta también a lugares supuestamente más "globalizados"... Nada más falta ver el equivalente con la industria de los call centers del país.

"Un aspecto poco conocido del comercio electrónico es la explotación a que son sometidos los trabajadores empleados en las empresas del ramo. Un artículo titulado "Cómo escapé al culto de Amazon", aparecido recientemente en una revista de la ciudad de Seattle (donde tiene su sede la empresa), firmado por Richard Howard, uno de sus ex empleados (28), y otros (29), echan luz sobre esta importante cuestión.

En Amazon, más de un centenar de empleados, "habitualmente jóvenes, solteros y cultos", trabajan en "cubículos minúsculos y compartidos. Con los auriculares ajustados a la cabeza y la nariz contra la pantalla de la computadora, año tras año procesan millones de correos electrónicos con pedidos de libros. Algunos directivos ‘amazónicos’ los llaman "peones electrónicos". Cada empleado debe atender un mínimo de doce mensajes por hora; el despido espera al que tenga un rendimiento inferior a los siete mensajes y medio. La superexplotación es tan brutal que "más de la mitad de los trabajadores no espera a terminar el año para irse de la empresa". En otras palabras, Amazon y las empresas de comercio electrónico son, desde el punto de vista de las relaciones laborales, una versión "digital" de los conocidos McDonalds y sus sistemas de explotación.

Otra muestra de superexplotación. En setiembre del año pasado, Amazon organizó una "teclamaratón de locura de medianoche", anunciado a través de un correo electrónico que tenía el sugestivo título de "ustedes dormirán cuando estén muertos". La participación de los empleados en el "evento" era obligatoria y su objetivo era procesar una importante cantidad de pedidos atrasados. Naturalmente, no se pagaron horas extras pero sí hubo un premio para el "ganador": un billete de cien dólares...

Los intentos de los empleados de Amazon de poner en pie un sindicato fueron sistemáticamente perseguidos por la patronal con el argumento de que "el ritmo puede decaer".

A mediados de la década pasada, cuando la difusión masiva de Internet estaba en pañales, era frecuente escuchar ‘teorías’ que afirmaban la capacidad de Internet para cambiar de arriba abajo la organización del trabajo e, incluso, de sustituir al capitalismo por la organización espontánea de la producción.

Tempranamente, desde estas mismas páginas se refutaron esas pretensiones: "Que el progreso técnico podría servir para hacer menos brutales y más llevaderas las condiciones de trabajo es un argumento que se viene usando desde que existe el capitalismo. La experiencia práctica de millones de trabajadores ha demostrado, sin embargo, que el progreso técnico ha endurecido las cadenas de la explotación, ha descalificado el trabajo obrero y ha hecho más terribles las condiciones de trabajo. En los albores del capitalismo, la aparición del maquinismo llevó a un alargamiento brutal de la jornada de trabajo y, en la actualidad, el uso masivo de computadoras y robots lleva a los patrones a exigir la ‘flexibilización’ y la precarización de las condiciones de trabajo, incluida la rebaja de los sueldos. Es que el progreso técnico ofrece una base material para permitir condiciones de trabajo menos penosas pero no modifica las condiciones sociales que son propias de la sociedad capitalista. El progreso tecnológico disminuye la participación del trabajo vivo del obrero en el total del capital desembolsado para la producción, lo que exige una intensificación de la explotación de la fuerza de trabajo para obtener tasas de beneficio elevadas".

La experiencia de la ‘línea de producción’ de la promocionada Amazon confirma esta caracterización. La "economía digital" es el reino de la superexplotación moderna. Como afirma Richard Howard, el trabajador de Amazon que denunció públicamente las condicones de trabajo en la empresa: "Se habla constantemente del papel revolucionario de Internet en la conducción de los negocios. Sin embargo, en esencia,realizamos un trabajo repetitivo, siempre con gente detrás de uno. ¿Qué hay de revolucionario en todo esto? La única diferencia es que muchos de nuestros supervisores usan aritos y se visten con ropa de cuero."

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