
Hay gente a la que terminados unidos por alguna deuda imposible de pagar (un favor inmenso, apoyo emocional cuando más lo necesitabamos), por convivencia en el colegio o el trabajo o la universidad, sólo por gustos afines o incluso por casualidad. Sí, todos tenemos distintas clases de amigos y amigas:
- El bolito alegre que nos llevamos a la fiesta para que amenice el ambiente pero que después nos da hueva llevarlo a casa y se lo tiramos al primero con carro que encontramos,
- La amiga zorritona que se pone mini-faldas a la que tratamos de redimir y aconsejar pero que secretamente envidiamos por ser el centro de atención y nunca le falta compañía,
- El tipo que es un caso perdido: nunca tuvo ni tendrá novia, es un desadaptado social pero en el fondo deseamos que se encuentre otro amigo porque nos contagia su tristeza pero nunca lo abandonamos,
- La señora que conocimos en la oficina que nos trata como a un hijo más, que nos abate oír sus sermones pero le hacemos más caso que a nuestra propia madre,
- La niña mimada que nos saca de quicio con sus quejas y a quien tenemos ganas de golpear para que reaccione a la vida real,
- El niño adorable y algo 'pato' con quien nos da gusto salir porque todos se ríen con el y de el,
- Ese amigo o amiga que tiene un humor imposible, gruñe por todo y se queja de todos, destila bilis pero lo comprendemos y queremos,
- Ese catedrático, profesor, esa maestra que nos inspira y que deseamos secretamente que hubiera sido papá o mamá,
- El mayor o la mayor que nos hace entrar en razón y nos regaña cuando hacemos alguna estupidez...
Están en todas partes y hay más tipos, hay de todas clases... pueden esconderse o estar en nuestras narices pero allí están. Bien dicen que cuando la familia de adentro no funciona, la vida nos da otra familia: la que escojemos pero también la que necesitamos para sobrevivir.
0 comentarios:
Post a Comment