
Este libro de verdad me ha llamado la atención desde hace un buen tiempo, pero es ahora que me tomo el tiempo para leerlo y disfrutarlo. Hace algunos años lo leí, pero no le encontré el mismo sabor que ahora. Es hoy que veo una parte en especial que me hizo sonreír mucho:
" Al poco rato, el Conejo se fijó en Alicia, que seguía hablando, y le gritó enojado:
- Pero Ana María, me puedes decir que estás haciendo aquí? Corre inmediatamente a casa y tráeme un par de guantes y un abanico! Anda, apúrate!"
No es sólo el hecho de ver cómo el conejo viste de guantes y lleva un abanico lo que me hace reír, sino el nombre de la muchachita a la que él llama... (Muchos sabrán por qué, otros no.)
Este libro es de los favoritos de los pseudo-góticos y emos, nostálgicos (me incluyo, muy a mi pesar). No se necesita hacer un análisis a profundidad, basta con ver la siguiente etapa de este libro como para saber porque estos auto-exiliados de la borregada que llamamos sociedad adoran este libro:
" - Pero yo no quiero andar entre locos, - protestó Alicia.
- Ah, pero eso no tiene remedio - dijo el Gato -, de lo contrario no habrías venido acá. Aquí estamos todos locos. Yo estoy loco. Tú estás loca. [...] Ahora, yo gruño cuando estoy contento y muevo la cola cuando estoy enojado. Por tanto, estoy loco."
Y no es esto justamente lo que hacemos los excéntricos? ¿No es esto acaso lo que hacemos los artistas frustrados, los tristes de vocación, los contradictorios, los delirantes? No nos metemos acaso en un trance inducido de tristeza pura, deliciosamente adictiva para cuando queremos 'crear'? Es que no se necesita ser un deprimido clínico corta-venas para realmente saber que no es estar triste o ser 'raro' por el simple gusto de serlo, sino que no podemos estar completamente en nuestros cabales si es que queremos ser realmente originales. (Vaya, que poético salió eso, ¡mwahaha!) Hay tantas cosas mezcladas en este libro que hacen las delicias de cualquier persona con un poco de imaginación y gusto por lo retorcido, que no sabría cuál mencionar primero. Precisamente por eso me encanta.
Este libro, que aparenta ser un libro para niños, encierra en verdad mucho más de lo que aparenta. (No me meto a hacer análisis freudianos o inspirados en Jung, porque nunca acabo y pecaría de ignorante, pero es que... ¡Con este libro hay demasiada tela para cortar!) Metamos en una misma obra inspiración victoriana, una baraja de cartas, animales fantásticos (incluyendo los extintos ya, que nuestra generación nunca vio ni jamás verá, tristemente), diálogos incoherentes, una niñita con una mente muy curiosa, que habla constantemente consigo misma y cuenta con excelentes referencias de normas de urbanidad más un gato chiflado de inteligencia perturbadora (que en mi opinión, es fascinante y se roba el protagonismo del libro a pesar de lo poco que aparece) y tenemos "Alicia en el país de las maravillas".
Realmente disfruté leyendo, y no es lo mismo leerlo a los 12 años, que a estas alturas. Quizás más tarde entonces haga una lista extensa de los símbolos que me cautivaron, pero por ahora termino aquí.
1 comentarios:
Yo sí sé porqué. :D
Post a Comment